El ascenso de Drew McIntyre de vuelta a la cima de WWE en la edición del 9 de enero de 2026 de SmackDown pudo haber emocionado a los fans, pero no fue como estaba planeado originalmente.
Según Bryan Alvarez en el episodio del 12 de enero de Wrestling Observer Live, el combate por el Campeonato Indiscutido de WWE originalmente estaba programado como un triple amenaza entre McIntyre, Cody Rhodes y Jacob Fatu. El plan estaba listo, hasta que Fatu desapareció de la televisión por una lesión dental.
“Sabes, el plan original era un triple amenaza Cody–Fatu–Drew. Fatu obviamente desapareció por un largo tiempo, pero ahora está de vuelta y básicamente justo donde estábamos antes de que todo eso pasara.”
El cambio resultó ser una gran victoria para McIntyre, quien derrotó a Rhodes en un brutal combate 3 Stages of Hell en Berlín. La tercera caída —dentro de una jaula de acero— contó con el sorpresivo regreso de Jacob Fatu, quien destruyó a ambos competidores. A pesar del caos, McIntyre logró escapar de la jaula y ganar su cuarto título mundial.
Sean Ross Sapp de Fightful añadió que la decisión de poner el Campeonato Indiscutido de WWE en Drew McIntyre no fue de última hora —fue estratégica.
“Una de las cosas que escuchaba dentro de la compañía sobre esta victoria de Drew McIntyre era que mucha gente sentía que necesitaba ganar este combate por el título. Sentían que, para tomarlo en serio como un top guy de ahora en adelante, necesitaba ganarlo.”
El final impactante del combate no fue solo idea del equipo creativo —tanto McIntyre como Rhodes propusieron el final a los oficiales de WWE ese mismo día, según Bodyslam.net, sugiriendo un cambio de título para añadir peso a la construcción rumbo a WrestleMania.
Ahora, con Fatu de regreso en escena y McIntyre portando el oro, WWE parece haber vuelto al plan original —solo que con mucho más heat detrás. No está claro si el triple amenaza aún ocurrirá más adelante, pero las bases están claramente ahí.
Análisis de PRWrestling
En la historia de WWE, los cambios de planes por lesiones han sido comunes y a menudo han resultado en oportunidades inesperadas para otros talentos. Un ejemplo clásico es el de Drew McIntyre en 2020, cuando lesiones y cambios creativos lo catapultaron al main event tras ganar el Royal Rumble y desafiar a Randy Orton, convirtiéndose en Campeón de la WWE en un momento clave.
De manera similar, regresos sorpresa como el de Jacob Fatu en la jaula han recordado a momentos icónicos, como el de Edge en Royal Rumble 2020 o Brock Lesnar en 2021, donde las interrupciones crean caos y elevan el drama rumbo a WrestleMania.
