Roman Reigns realizó una revelación muy personal sobre la batalla contra la leucemia que ha marcado buena parte de su vida adulta. Más de siete años después de regresar a WWE anunciando públicamente que estaba en remisión, el exCampeón Universal explicó que todavía combate la leucemia mieloide crónica a nivel molecular y que pequeñas trazas de la enfermedad continúan presentes en sus pruebas.
Roman Reigns habló sobre su condición durante una entrevista con Men’s Health cuando surgió una conversación sobre péptidos y tratamientos utilizados por algunos atletas. En lugar de hablar sobre sus posibles beneficios, Reigns explicó que su historial médico significa que debe ser extremadamente cuidadoso con cualquier sustancia o tratamiento nuevo que introduzca en su cuerpo.
El luchador aclaró que su leucemia mieloide crónica, conocida como CML por sus siglas en inglés, se encuentra controlada y sus niveles están por debajo del parámetro establecido por sus médicos. Sin embargo, reveló que todavía no ha llegado a lo que describió como una remisión molecular prácticamente en cero.
Roman Reigns revela que todavía combate la leucemia
La conversación comenzó cuando Reigns fue consultado sobre BPC-157 y otros péptidos que han ganado popularidad entre algunos atletas para recuperación física.
Roman explicó inmediatamente que su situación es diferente debido a su historial con la leucemia.
“Con mi historial médico tengo que ser muy cuidadoso. Todavía, hasta el día de hoy, estoy luchando contra la CML”.
Reigns señaló que cualquier tratamiento invasivo o sustancia que desconozca representa un riesgo que actualmente no está dispuesto a asumir.
Aunque ha escuchado comentarios positivos sobre determinados péptidos, aseguró que no piensa experimentar con ellos sin discutir primero el tema con su médico.
Por ahora, prefiere continuar utilizando los métodos de entrenamiento y recuperación que ya conoce y que han permitido mantener su salud estable.
¿Qué significa entonces que Roman Reigns estuviera “en remisión”?
Las nuevas declaraciones pueden parecer contradictorias con uno de los momentos más recordados de su carrera, pero existe una diferencia importante.
El 25 de febrero de 2019, Reigns regresó a Monday Night RAW después de varios meses fuera y anunció emocionado que su leucemia estaba en remisión.
“Estoy en remisión”, declaró aquella noche antes de anunciar que regresaría a competir.
Eso no necesariamente significa que cada indicador molecular de la enfermedad haya desaparecido completamente.
Las pruebas modernas para la leucemia mieloide crónica pueden detectar cantidades extremadamente pequeñas de enfermedad residual, incluso cuando un paciente se encuentra clínicamente bien y la condición está bajo control.
Roman reveló el nivel que todavía aparece en sus pruebas
Reigns ofreció incluso un dato concreto sobre su situación actual.
Según explicó, sus resultados están controlados y por debajo del nivel de referencia que preocupa a sus médicos, pero todavía aparecen trazas mínimas de la enfermedad.
Roman mencionó un valor aproximado de 0.31 mientras explicaba por qué todavía no considera que haya alcanzado la remisión molecular que busca.
“Estamos bajo control y por debajo del nivel establecido, pero para estar en remisión molecular tiene que estar prácticamente en cero”.
Reigns añadió que esas pequeñas trazas continúan contando y son precisamente la razón por la que mantiene tanta cautela con cualquier decisión relacionada con su salud.
La actualización ofrece una explicación mucho más precisa sobre algo que el luchador había mencionado anteriormente: su leucemia está controlada, pero continúa siendo una condición que debe vigilar.
Reigns ya había hablado sobre llegar a “cero” a nivel molecular
Aunque las declaraciones han llamado la atención ahora, Reigns ya había proporcionado pistas sobre esta realidad.
En una entrevista anterior con The Associated Press, explicó que sus análisis de sangre estaban en excelentes niveles y que todo lo relacionado con la leucemia permanecía controlado.
Pero en aquella ocasión también mencionó que continuaba trabajando para alcanzar una remisión molecular completamente “en cero”.
Por lo tanto, sus nuevas declaraciones no significan necesariamente que la enfermedad haya regresado recientemente.
Más bien ofrecen una explicación mucho más detallada de cómo Reigns continúa manejando una enfermedad crónica que ha formado parte de su vida desde que tenía solamente 22 años.
Roman Reigns fue diagnosticado por primera vez en 2007
La batalla comenzó mucho antes de que millones de fanáticos lo conocieran como una de las principales estrellas de WWE.
Reigns, cuyo nombre real es Leati Joseph Anoaʻi, fue diagnosticado con leucemia mieloide crónica en 2007 cuando tenía 22 años.
En aquel momento todavía intentaba desarrollar una carrera en el fútbol americano profesional.
La enfermedad eventualmente entró en remisión y años después Reigns pudo comenzar su carrera en la lucha libre profesional.
Tras pasar por el sistema de desarrollo de WWE, debutó en el elenco principal en 2012 junto a Seth Rollins y Dean Ambrose como integrante de The Shield.
Con el paso de los años se convirtió en una de las figuras principales de la compañía.
La leucemia regresó en 2018
El 22 de octubre de 2018 ocurrió uno de los momentos más impactantes en la historia reciente de Monday Night RAW.
Reigns apareció al comienzo del programa sin su habitual vestimenta de lucha libre y habló directamente al público utilizando su nombre real, Joe.
Entonces reveló que llevaba 11 años viviendo con leucemia y que la enfermedad había regresado.
La situación lo obligó a renunciar al Campeonato Universal de WWE y alejarse inmediatamente de la competencia para recibir tratamiento.
Reigns prometió aquella noche que aquello no era un discurso de retiro y que regresaría.
Cuatro meses después anunció que estaba en remisión
Reigns cumplió su promesa mucho antes de lo que muchos esperaban.
En febrero de 2019 regresó a RAW y anunció que el tratamiento había funcionado.
El momento provocó una enorme reacción del público cuando pronunció las palabras que los seguidores esperaban escuchar: su leucemia estaba en remisión.
Reigns posteriormente regresó al ring y eventualmente comenzó la etapa más dominante de toda su carrera.
Se convirtió en el “Tribal Chief”, conquistó nuevamente el Campeonato Universal y desarrolló un reinado que se extendió durante más de tres años y medio.
Durante todo ese período continuó sometiéndose a controles médicos relacionados con su CML.
Su condición explica por qué Roman evita correr riesgos innecesarios
Las nuevas declaraciones ayudan también a entender algunas decisiones que Reigns ha tomado fuera del ring.
Debido a su historial médico, el luchador ha sido particularmente cuidadoso con situaciones que pudieran representar un riesgo adicional para su sistema inmunológico.
Durante la pandemia de COVID-19, por ejemplo, decidió retirarse de WrestleMania 36 antes del evento.
Su condición médica fue uno de los factores importantes detrás de aquella decisión.
Ahora Reigns aplica una cautela similar cuando se trata de sustancias utilizadas para mejorar recuperación o rendimiento.
Puede escuchar experiencias positivas de otros atletas, pero su situación médica significa que cualquier decisión debe pasar primero por quienes supervisan su tratamiento.
Roman Reigns continúa compitiendo al máximo nivel
La presencia de pequeñas trazas moleculares no significa que Reigns haya anunciado una nueva ausencia de WWE ni que su condición se encuentre fuera de control.
Precisamente lo contrario: Roman enfatizó que actualmente sus números permanecen controlados.
El punto de sus declaraciones fue explicar por qué continúa tomando decisiones extremadamente cuidadosas respecto a su cuerpo.
Reigns ha podido mantener una carrera físicamente exigente mientras continúa monitoreando su condición y siguiendo las indicaciones de sus médicos.
También ha utilizado su plataforma durante años para crear conciencia sobre los cánceres de sangre y apoyar organizaciones dedicadas a pacientes con leucemia.
Una batalla que continúa lejos de las cámaras
Para millones de seguidores, el anuncio de 2019 representó el final feliz de la historia: Roman Reigns había regresado y estaba en remisión.
Sus nuevas declaraciones muestran que la realidad médica es más compleja.
Reigns puede encontrarse saludable, competir dentro de WWE y mantener la enfermedad bajo control mientras continúa existiendo una cantidad molecular detectable que requiere seguimiento.
Por esa razón, Roman asegura que no piensa correr riesgos innecesarios con tratamientos o sustancias que puedan interferir con aquello que actualmente está funcionando.
“Tengo que ser muy cuidadoso y muy inteligente”, explicó.
Más de siete años después de aquella noche en RAW donde anunció su remisión, Roman Reigns continúa enfrentando la misma batalla, aunque ahora en una escala que solamente pruebas extremadamente sensibles pueden detectar.
