Blake Monroe confesó que los cinco meses de espera antes de su primer combate oficial en WWE SmackDown terminaron afectando su confianza personal. La antigua campeona femenina de AEW aseguró que estaba desesperada por regresar al cuadrilátero y que llegó a preguntarse por qué otras luchadoras recibían oportunidades mientras ella continuaba esperando detrás de cámaras. Aunque públicamente insistía en que todo dependía del momento correcto, ahora reconoce que hubo ocasiones en las que comenzó a cuestionar su posición dentro de la empresa.
Durante una entrevista con Busted Open Radio, Monroe explicó que continuaba entrenando, preparando su personaje y presentando ideas creativas sin conseguir una fecha definitiva para competir. La luchadora comprendía que WWE debía coordinar numerosas historias y talentos, pero reconoció que su paciencia comenzó a agotarse. Su frustración resultaba especialmente significativa porque había llegado al elenco principal después de una trayectoria exitosa en otras promociones.
La espera ya había llamado la atención durante el verano. Monroe participaba en segmentos y ataques detrás de cámaras, pero todavía no conseguía disputar un combate oficial en SmackDown. PRWrestling informó en julio sobre su respuesta a los aficionados que reclamaban verla luchar. En aquel momento, la luchadora utilizaba la situación como parte de su personaje arrogante, aunque sus nuevas declaraciones demuestran que detrás de aquella actitud también existía una preocupación real por su futuro profesional.
Las lesiones y los cambios creativos complicaron su debut
Monroe explicó que los cambios de planes y las lesiones dentro de WWE fueron algunos de los factores que contribuyeron a retrasar su primera lucha. No atribuyó la situación a una decisión personal de un ejecutivo ni aseguró que alguien intentara perjudicarla. La propia luchadora atravesó problemas físicos durante su rivalidad con Giulia. PRWrestling reportó que necesitó una cirugía después de un ataque que le provocó lesiones en la boca, otro acontecimiento que complicó el desarrollo de su historia televisiva.
La rivalidad con Giulia finalmente le abrió las puertas
Después de varios intentos fallidos de concretar su enfrentamiento, Monroe finalmente disputó su primer combate oficial en SmackDown el 2 de octubre. La luchadora derrotó a Giulia en una confrontación que terminó generando preocupación por la condición de su rival. PRWrestling documentó las imágenes que provocaron dudas sobre una posible lesión de Giulia, quien necesitó asistencia después del combate. Posteriormente, la historia entre ambas continuó desarrollándose mediante nuevas confrontaciones.
Para Monroe, aquella victoria representó mucho más que un resultado positivo. Después de meses esperando una oportunidad, finalmente pudo demostrar sus habilidades ante el público de SmackDown. Su experiencia también ilustra las dificultades que pueden enfrentar luchadores reconocidos cuando llegan a una empresa con un elenco amplio y múltiples historias simultáneas. Aunque una promoción puede tener planes importantes para determinado talento, los cambios de programación, las lesiones y las necesidades de otros personajes pueden modificar considerablemente el calendario original.
Monroe reconoce que la espera puso a prueba su confianza
La luchadora aseguró que continuó presentando ideas cada semana hasta conseguir una oportunidad para competir. También admitió que observar a otras integrantes de la división recibir tiempo en televisión le provocaba frustración, especialmente porque estaba convencida de que podía ofrecer actuaciones importantes. Sus declaraciones no representan una acusación formal contra WWE, sino una explicación de cómo vivió personalmente aquella etapa. Después de conseguir su debut y comenzar a desarrollar una rivalidad importante, Monroe parece haber dejado atrás la incertidumbre que marcó sus primeros meses en SmackDown.
