Royal Rumble es donde los sueños suelen hacerse realidad, pero para Sami Zayn, parece que la noche en que su historia de underdog finalmente podría chocar contra un muro. Tras una victoria masiva y emotiva en Montreal, Zayn llega a Riad con un enorme objetivo en la espalda y un récord escalofriante de 0-11 contra Drew McIntyre.

Dicho esto, entiendo que hay formas en que podría desarrollarse el combate por el Campeonato Indiscutido de WWE el 31 de enero con intervenciones importantes.

 Jacob Fatu podría interferir

Si hay alguien que no juega con reglas, ese es The Samoan Werewolf. Después de que Drew McIntyre lanzara a Jacob Fatu de una plataforma al piso de cemento antes de atacar también a Cody Rhodes en Saturday Night’s Main Event XLIII, todos esperan que caiga el otro zapato. Fatu no es del tipo que simplemente pasa página.

Si The Samoan Werewolf irrumpe en el ring para cobrar su libra de carne, el combate probablemente terminará en un caótico no-contest. Esto protegería a Sami Zayn de otra derrota y mantendría el oro en Drew, pero convertiría un combate de lucha en una masacre total ringside. Es el tipo de desorden que usualmente lleva a un masivo Triple Threat más adelante.

Drew McIntyre podría hacer trampa para retener

Esta versión de Drew McIntyre parece peligrosa porque cree que es el bueno. Realmente cree que Sami Zayn es solo un caso de caridad que no merece el título. Para Drew, los fines siempre justifican los medios.

Los fans ya han visto a The Scottish Warrior usar golpes bajos y las cuerdas para mantener su lugar en la cima. Si hace trampa agarrando un puñado de mallas o sorprende a Sami con un golpe bajo para conseguir el pin, la reacción del público será explosiva, fuera de control con ira y frustración.

Dejaría a Sami y a sus fans sintiéndose completamente robados de un combate justo. Ese momento prepararía perfectamente el escenario para un último intento desesperado de Zayn de romper su maldición 0-11.

Perspectiva histórica de PRWrestling

En la historia de WWE, los combates titulares en Royal Rumble han sido clave para definir el momentum rumbo a WrestleMania. La racha 0-11 de Sami Zayn contra Drew McIntyre recuerda las maldiciones prolongadas como la de Daniel Bryan vs. The Authority (2013-2014) o la de Cody Rhodes vs. Roman Reigns antes de su victoria en WrestleMania 40.

Un final limpio para McIntyre reforzaría su estatus de monstruo heel, mientras que una interferencia de Jacob Fatu o una trampa del escocés seguiría el patrón de finales controvertidos que generan heat masivo.